La Noche de los Lápices

by Sofia

Le dolía recordar el llanto del bebé nacido en cautiverio, pero también lo impulsaba. Si los sollozos inundaban su garganta, respiraba hondo, tomaba fuerzas y regresaba a las palabras guiado por los rostros queridos, lejanos, omnipresentes en ese recóndito lugar de su corazón. Vivientes en los oídos de los que quisieran, a partir de ese momento, saber la verdad.

Pablo Díaz dando testimonio en 1985
María Seoane, Hector Ruiz Nuñez

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